Cuanto más profundizamos en las facultades cognitivas humanas, más cuestionable se volverá con respecto a lo se supone que dar por hecho. Las características de su mente que puede haber considerado completamente racionales, se demuestran como enormes puntos ciegos cognitivos que nos afectan a todos en realidad, de alguna manera. Una vez que se da cuenta que sus facultados de toma de decisiones, su capacidad de categorizar los datos entrantes e, incluso, la veracidad de su propia memoria se ve comprometida, se vuelve claro lo monumental que es convertirse en operador.